Aranzadi estudia restos prehistóricos en la gruta de Aranerreka con la colaboración del Ayuntamiento

aranzadi villabona1

La Sociedad de Ciencias Aranzadi está realizando labores de excavación para encontrar restos prehistóricos en la cuenca del río Oria. Tras el primer estudio realizado el pasado año, que confirma la existencia de un yacimiento arqueológico en la gruta de Aranerreka, en Amasa-Villabona, los investigadores pretenden determinar qué tipo de ocupación humana existió y en qué época se desarrolló.

Los investigadores de la Sociedad de Ciencias Aranzadi Amaia Arranz y Jon Aldaia, entre otros, han realizado este trabajo arqueológico. Los hallazgos se han producido en la cueva de Erretenazpi, junto al caserío Garmendi, en el túmulo de Irañeta y en la gruta de Aranerreka. Pocos yacimientos de la Edad del Hierro se conocen en Gipuzkoa y esos que se conocen son aldeas. Siempre se ha argumentado que fuera de estas zonas había hábitats dispersos de hombres y mujeres de la época. Hasta el momento, sin embargo, no se han encontrado restos que lo demuestren.

Los indicios hallados en la gruta de Aranerreka dieron motivos a los investigadores de Aranzadi para estar esperanzados. Tras la limpieza de la zona, con la ayuda de la brigada municipal y varios voluntarios, se encontraron restos de un fogón. Tras datar el carbón encontrado, los investigadores pudieron averiguar que pertenece a la primera Edad del Hierro, que data de hace 2.500 años. Además, encontraron trozos de cerámica y huesos de animales, principalmente cerdos, ovinos y caninos. Los miembros de Aranzadi creen que fue una buena residencia para los humanos de entonces.

Ahora se ha abierto una zona más amplia en la gruta de Aranerreka para ver el grado de ocupación y su estructuración. Por encima de este nivel inferior han comprobado la existencia de otro nivel arqueológico intermedio entre la Edad de Hierro o la época romana. Esto aún está por concretar y a través de las dataciones se podrá conocer su cronología. Los investigadores tienen la intención de profundizar en el terreno de cara al futuro, con la esperanza de encontrar ocupaciones humanas más antiguas.

Para ello, cuentan con la colaboración imprescindible de voluntarios. Este verano casi todos los días, aproximadamente, se reúnen unas seis personas trabajando y durante varios días también ha habido más gente. Sin la ayuda de los voluntarios sería imposible lo que se ha conseguido. Así, junto a los dos investigadores también han trabajado y colaborado en el estudio Aloña Aldasoro, José Luis Iraola Puskas, Jexux Bidaola Txirrita, Karlos Almorza, Joanes Karrera, Andoni Mateos, Txuma Costas y Jexux Tapia.

Tras los trabajos realizados este verano, y al finalizar las investigaciones en Amasa-Villabona, se ofrecerá una charla en la que se informará a la ciudadanía de los resultados obtenidos.