La amenaza de tormenta se vio cumplida el día de los jóvenes. La lluvia no había estropeado ninguna activida hasta entonces, pero llovió con intensidad a la tarde. Las actividades de la mañana gozaron de un día nublado, tales como el maratón de cucling, el campeonato de toka, el parque infantil de Arroa o el concurso de tortilla de patata. Afortunadamente, tanto la comida de los jóvenes como la comida de los jubilados eran en zonas resguardadas. Gracias a ello, las dos comidas se salvaron de la lluvia. Incluso por la tarde, los jubilados no tuvieron ningún problema para bailar hasta cansarse en los bajos de Txermin. En cuanto a los jóvenes, tenían previsto el concierto móvil anual de Orkresta. Intentaron seguir la fiesta con la ayuda de una haima para proteger a los músicos de la lluvia, pero al final se vieron obligados a reducir el paseo al gaztetxe y a los bares. Los jóvenes disfrutaron su día a pesar de la lluvia, con disfraces relacionados a los años 80.